Manuel Valero.- Por más que digan que Emiliano García Page habla pero no hace, y amaga pero no da, el presidente de Castilla-La Mancha me parece hoy un valor fundamental en el Partido Socialista, en tanto que discrepante del sanchismo, que son dos cosas bien distintas. Y hoy por hoy sólo Page representa la conciencia de muchos ciudadanos cuando manifiesta públicamente su opinión sobre la deriva del PSOE desde que Pedro Sánchez ganó el poder tras una moción de censura que fue defendida en el Congreso por José Luis Ábalos arremetiendo contra la corrupción en el PP. No fue mal comienzo. Desde que Ábalos presentó a su jefe, al PSOE y a él mismo, por tanto, como adalid de la honestidad y la coherencia hasta hoy mismo en que por dos años España no va a tener presupuestos porque Sánchez no quiere presentarlos al Parlamento como le obliga la Constitución, han pasado muchas cosas que ustedes ya conocen. Es difícil sostener una hemeroteca tan disparatada como la del presidente del Gobierno. Por eso, por mucho que otros animen a Page a morder de verdad y a no dar pellizcos de mona, (quizá con intereses espurios) hoy es la única voz que tal vez clame en el desierto, pero quizá mañana, no.
A Page lo avala un liderazgo institucional de dos mayorías absolutas y es de suponer que también un liderazgo orgánico que es donde desde fuera del partido, se detecta un difícil encaje por la dicotomía en la que se ve obligada la militancia regional. ¿Los socialistas militantes de Puertollano, Ciudad Real, Albacete, Sigüenza, Talavera… de Castilla-La Mancha en suma, están con Page o con Sánchez? ¿Están con el secretario general de la región y con el secretario generalísimo?
Lo que está claro, como indican los sondeos de bares que a veces son más sabios y certeros que la demoscopia científica (excluyo a Tezanos), es que Page no predica en el desierto por cuanto dice a los cuatro vientos ante los medios de comunicación nacionales. ¿Cómo no discrepar de un señor que se ha adueñado de un partido centenario que ha incurrido en incoherencias tan continuadas como groseras desde el mismo día en que desbancó a Rajoy a quien le exigió presupuestos o elecciones?
Confieso que cuando Pedro Sánchez ganó las primarias me pareció ver en él una ilusionante reedición de Felipe González, quizá su juventud, su desparpajo y otros talentos que lo hubieran convertido en un grande de la Historia de España si los hubiera desarrollado de otro modo. La radiografía de sus mandatos, sin entrar en otras historia colaterales, es de público conocimiento. Quién iba a decir que acabaría dependiendo de un personaje de opereta que recibe a su gobierno en otro país distinto al suyo porque no puede volver de donde huyó escondido en un maletero , con una vicepresidenta que lo contradice ya sin remilgos, con dos años con prórroga presupuestaria, con instituciones del Estado copadas a lo bananero, con un fiscal general y un presidente del Constitucional, sumisos hasta el vómito…
Precisamente por eso es normal y plausible que haya una voz discordante porque cualquiera que tenga un compromiso socialista antes que sanchista no puede quedarse callado ante la personalísima forma de gobernar del presidente.
PD.- Y personalmente me agrada que el único dirigente que dice lo que dice a quien quiera preguntarle y con el que está de acuerdo más de uno, más de tres, más de cien, y más de mil, sea el presidente de mi Región.