Es la catarsis cotidiana de los puertollaneros, que blanden móviles, láseres y focos como las bengalas de aviso de ejércitos aliados. Miles de puertollaneros han vuelto a agradecer el esfuerzo colectivo de innumerables paladines anónimos contra la pandemia, en un ritual prácticamente bélico. A las 20.00 horas, la colosal trinchera en que se ha convertido el Paseo de San Gregorio ha simbolizado el espíritu de resistencia de los amigos en la batalla. Adelante y ánimo Puertollano.
