El Festival de Teatro Clásico de Almagro es una de las joyas culturales de Castilla-La Mancha y de alguna manera instigador de otras iniciativas como el festival de música clásica de Villanueva de los Infantes o la recuperación del corral de comedias de Torralba, pero también ha sido vivero de manejos económicos y culturales no demasiados diáfanos como corresponde a un mundo que debe ser ejemplo de transparencia. En esta tierra la Cultura también ha sido teta novicia de culturetas cuasi funcionariados durante demasiados años y ediciones anteriores del Festival de Almagro se han cerrado con más de un sonoro interrogante porque tampoco el Festival fue ajeno a la orgía de los años bárbaros. Ahora que se anuncia un Festival más familiar, conviene reflexionar sobre la transparencia de la Cultura.
Mucho teatro
