
Más de uno contuvo el vómito: no zahería el renombrado cineasta a un partido político sino a un país entero-el suyo- al presentarlo ante las cámaras de la globalidad como una finca bananera. Y ayer va este otro muchachote y se despacha vejando la memoria de un hombre que murió preso y hambriento en las mazmorras de Cuba. Que se joda. Este Toledo, aquel Almodóvar; aquel Almodóvar, este Toledo, que diría José Mota, bendito sea el infanteño que nos redime. Como ni el Ayuntamiento de Toledo, ni la Junta van a tomar la iniciativa para cambiar el nombre a la capital para evitar la coincidencia con el apellido de Willy el Niñato, y como es harto improbable que éste lo haga, pues habrá que asumir el triste destino de nuestra heroica y bella capital regional cuyo nombre da apellido a un paniaguado de la cultura oficial. Pero no perdamos la esperanza. El Tío la Vara ya ha sido avisado para que haga del niñato un hombre y de paso arregle unas cuantas cosas, antes de que lo extrañen a la isla de Elba por pedagogo maltratador.