Ya está bien de zurriagazos a nuestros diputados y senadores, regalémosles una lisonja. En su cruzada por mejorar la imagen de sus señorías han tocado una tecla que puede ser fructífera. El primer intento, en clave castellano-manchega, no ha dado grandes resultados: apañados vamos el día en que los políticos puedan fiar sus intrigas a los medios de comunicación. Leer más...
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La rebelión de los gorriones


La indecencia es una divinidad caprichosa y parlamentaria que revolotea traviesa a los pies de la ciega y ordinaria indolencia. Desahucios, despidos, miseria... imperceptibles y ahogados llegan al paraíso de los notables los gritos desesperados de las criaturas de la tierra. En el Olimpo de los poderosos no cala el sufrimiento de los mortales, reservan sus delicados tímpanos de seda para el tintineo de las campanas más afinadas: ¡dividin-dón!.
El pasado fin de semana, entre 150 y 500 ciudadanos, según la fuente, salieron de marcha por Yebra (próximamente Yerma) para protestar contra la posible instalación en la localidad guadalajareña del Almacén Temporal Centralizado, más conocido por su nombre artístico: cementerio nuclear. No sólo se reunieron izquierdosos y ecologistas, destacaba, como una chimenea nuclear en la dehesa manchega, una mujer que aseguraba ser madre, del Partido Popular, estar en contra del cementerio y, sin embargo, declaraba no ser antinuclear.
20 de abril de 2003. El mundo fijaba su atención en Bagdad, capital militar internacional del momento en plena Armored Fashion Week, mientras el menda jugaba a hacer algo que todavía no existía: un blog. Efectivamente, los conceptos son posteriores a la ideas: los usureros medievales ya concedían créditos bancarios sin saberlo, no en vano eran tipos de codicioso interés. De ahí,
Dicen algunos plumillas de tres al cuarto que la
Toledo, antaño conocida como la ciudad de las tres culturas, pues fue habitada en comunión por árabes, judíos y cristianos, se reinventa y merced al ingenio de algún moderno Calígula, pasará a conocerse como la ciudad de los tres platos. No es casualidad que la joya abrazada por el Tajo, la niña bonita de Carlos I, acoja durante tres días, tres, la invasión de una horda de bárbaros ministros , encorbatados y hambrientos , provenientes de Europa. Es lo que tienen estos modernos y comunitarios procesos migratorios, que suelen tener como fin y destino, un hermoso y concurrido refectorio.
Donde el centelleo de las luces languidece, el temor y la esperanza brindan por cada nuevo amanecer. Los dedos se entrelazan y, bajo la atenta mirada de la angustia, se confiesa lo que siempre se había olvidado decir.
Quería aprovechar el transcurrir de estas fechas para regalar algunas palabras a los culpables de la desdicha de muchos de los gorriones de nuestra tierra. Por tantos ciudadanos que han recibido la carta de los reyes del paro y por los vecinos anquilosados en las interminables listas de espera del Sescam y el Sepecam, esos dos engendros chiquititoides que acaban haciéndonos la vida tan difícil. Y ciertamente, algunas collejas alfabéticas serían más que bien merecidas.























